¿Qué sucede cuando las grandes rutas del comercio internacional atraviesan territorios habitados por comunidades con siglos de historia, tradiciones e identidades culturales propias? ¿Cómo se transforman los paisajes, las relaciones sociales y la vida cotidiana de quienes viven en estos lugares? ¿Y qué papel puede desempeñar el arte para comprender y dar visibilidad a estas transformaciones?
El Instituto Italiano de Cultura de Ciudad de México presenta Sobre rutas, mercados globales, megaproyectos, agua y materias primas, una exposición de la artista italiana Elena Mazzi, resultado de su investigación durante una residencia artística en México, realizada en el marco del programa Lingue Sorelle.
La exposición invita a reflexionar sobre las profundas transformaciones económicas, geopolíticas, sociales y ambientales de nuestro tiempo, tomando como punto de partida el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, uno de los proyectos de infraestructura más significativos de México, concebido para conectar el Golfo de México con el océano Pacífico y facilitar el intercambio comercial internacional. Más allá de las rutas marítimas, los flujos de mercancías, las inversiones y las grandes infraestructuras, la investigación de Elena Mazzi pone el acento en una dimensión que con frecuencia queda relegada en los discursos sobre el desarrollo económico: las personas y las comunidades que habitan los territorios donde se llevan a cabo estas transformaciones.
Los territorios tienen memoria, identidad y voz
El Istmo de Tehuantepec es un territorio vivo, habitado por pueblos y comunidades que han construido a lo largo de generaciones una relación profunda con su entorno natural, sus recursos, sus formas de organización social y sus tradiciones culturales. En su recorrido por esta región, Elena Mazzi dirige su mirada hacia quienes viven y dan sentido a estos paisajes. Su investigación reconoce la importancia de las experiencias humanas, de las memorias colectivas y de los conocimientos que las comunidades han desarrollado a través de su relación cotidiana con la tierra, el agua y el medio ambiente. La mirada artística se convierte así en una oportunidad para plantear preguntas fundamentales: ¿qué significa el progreso para quienes habitan estos lugares? ¿Cómo se relacionan las expectativas de desarrollo con la preservación de las culturas locales? ¿De qué manera pueden convivir las necesidades del comercio global con los derechos, las aspiraciones y las formas de vida de las comunidades?
El arte como espacio de encuentro y reflexión
La práctica artística de Elena Mazzi se caracteriza por una atención especial a las relaciones entre los seres humanos, la naturaleza y la cultura. Su trabajo parte de la observación de territorios específicos para explorar las conexiones entre historia, paisaje, memoria y transformación social. En esta investigación, el arte se plantea como una herramienta para ir más allá de las representaciones convencionales del territorio. Los mapas, las rutas y las fronteras pueden explicar cómo se organiza el espacio geográfico, pero no siempre permiten comprender la complejidad de las vidas que transcurren dentro de él. Por eso, la dimensión humana ocupa un lugar esencial en su aproximación artística. Las experiencias de las personas, los relatos vinculados a los lugares y las distintas maneras de comprender y habitar el mundo permiten construir otras lecturas del paisaje, más cercanas a su diversidad cultural y social.
Al mismo tiempo, el proyecto invita a reflexionar sobre el agua, las materias primas y los recursos naturales, elementos que sostienen tanto las economías globales como la vida cotidiana de las comunidades. Su aprovechamiento y su distribución plantean interrogantes sobre la sostenibilidad ambiental, la justicia social y la responsabilidad colectiva frente al futuro. Sobre rutas, mercados globales, megaproyectos, agua y materias primas es, en definitiva, una invitación a comprender que detrás de cada gran transformación territorial existen historias humanas que deben formar parte de la conversación. Una oportunidad para descubrir cómo el arte contemporáneo puede abrir espacios de escucha, diálogo y reflexión sobre las relaciones entre desarrollo, identidad cultural, medio ambiente y sociedad.
Inauguración y charla con la curadora
La inauguración estará precedida por una charla con la curadora Andrea Valencia, quien ofrecerá al público una aproximación al proceso de investigación desarrollado por Elena Mazzi, a su experiencia en México y a las cuestiones sociales, culturales y ambientales que atraviesan el proyecto.
La artista: Elena Mazzi
(Reggio Emilia, Italia, 1984) es una artista italiana cuya práctica explora las relaciones entre los seres humanos, la naturaleza, la cultura y los territorios. Estudió en la Universidad de Siena y en la Universidad IUAV de Venecia, y posteriormente continuó su formación en el Real Instituto de Arte (Konsthögskolan) de Estocolmo. Su trabajo parte del análisis de territorios específicos y de la reinterpretación de su patrimonio cultural y natural, entrelazando historias, acontecimientos y relatos transmitidos por las comunidades locales. A través de un enfoque interdisciplinario y holístico, su investigación busca explorar posibles respuestas a los conflictos entre el ser humano, la naturaleza y la cultura, prestando especial atención a las fracturas que estos procesos generan en la sociedad. Su obra se ha presentado en numerosas instituciones y exposiciones internacionales, entre ellas la Whitechapel Gallery de Londres, BOZAR de Bruselas, el Museo del Novecento de Florencia, el MADRE de Nápoles, la GAMeC de Bérgamo, el MAMbo de Bolonia, el Sonje Art Center de Seúl, la XIV Bienal de Estambul, la XVI Quadriennale de Roma y la Bienal de Luleå, además de diversos Institutos Italianos de Cultura alrededor del mundo. Actualmente cursa un doctorado en Villa Arson, en Niza, Francia.
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